Comienzo a andar, a dejarme llevar por la corrientes que transcurren por las calles. Estoy solo, no hay nadie por la calle, pero de repente siento como si una mano me tocara el hombre, me giro y no hay nadie ni a izquierda ni derecha. Me quedo intrigado un ratos y prosigo con mi lento caminar. Sin ninguna advertencia previa mi mente comienza a bombardearme con distintos pensamientos y distintas voces se ponen a discutir entre ellas como si yo mismo no fuera dueño de mi propia mente, de mi pensamiento, de mi razón. No soy capaz de distinguir lo que dicen solo se que transmiten agobio, presión,impotencia.¡Parad,callad!Pero no me hacen caso siguen a lo suyo como si no existiera.Tengo ganas de correr,de gritar,de llorar, me ahogo, no lo aguanto,quiero deshacerme de una vez por todas de esta presión, pero no puedo. Pienso en seguir a mis instintos y ponerme a correr para huir de mi mismo pero a cada paso que doy aparece alguien doblando la esquina o coche por la calzada. Pienso sin pensar en seguir mi instinto y no hacerle caso a la gente que pase, pero sigo estando cohibido, no me atrevo.
Después poco a poco voy tranquilizándome, poniendo en orden mi pensamiento y me doy cuenta de que mi agobia consiste en meras tonterías y he hecho un charco de un vaso de agua. Pienso que debemos afrontar las dificultades que nos pone la vida en el camino con valentía y desechando los pensamientos negativos porque la vida es magnífica pero no lo suficientemente larga como para que nosotros la desaprovechemos siendo infelices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario